Fotógrafo destaca cómo aprovechar viaje en Delfin Amazon Cruises

Por Redacción PortalCruceros

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José Alcántara

La Amazonía peruana exige una sensibilidad especial basada en el silencio, la paciencia y la conexión sensorial a los fotógrafos que intentan capturar sus paisajes y fauna. Es lo que asegura el fotógrafo de la sierra peruana José Alcántara, criado en la geografía andina donde las montañas representan entidades vivas, quien viajó recientemente a lo largo del río Marañón a bordo de un crucero de Delfin Amazon Cruises, experimentando una transición de altitud que modificó su perspectiva artística al percibir el río y la selva como entornos dinámicos cargados de energía.

El profesional explicó que “la luz en la selva resulta suave, relajante y delicada, por lo que requiere calma para lograr buenas imágenes en un ambiente dinámico expuesto a tormentas repentinas. En este entorno, las capturas fotográficas involucran el uso de los oídos, el olfato y la intuición, puesto que el silencio y la inmovilidad facilitan el avistamiento de especies”.

La navegación en el crucero ralentiza el movimiento del cuerpo a través del paisaje, permitiendo habitar la selva en lugar de solo visitarla, mientras que las instalaciones integran el entorno mediante decoraciones culinarias basadas en ingredientes amazónicos y atenciones del personal, como toallas dobladas con formas de animales que cambian a diario.

Las expediciones en lancha desde el barco hacia la Reserva Pacaya Samiria y los canales laterales del Marañón propiciaron encuentros con anacondas, ranas mono, perezosos, caimanes y una amplia variedad de aves, tareas respaldadas por naturalistas locales que interpretaron el ecosistema.

Para este trabajo de campo, Alcántara recomendó el uso de teleobjetivos para aproximarse a elementos lejanos, objetivos gran angular para retratar a los animales en su hábitat y lentes de rango medio para contar historias humanas.

José Alcántara

Asimismo, el cuidado del equipo exige el empleo de gel de sílice, fundas impermeables, paños de microfibra y gorros de ducha elásticos para emergencias, junto con una actitud de respeto basada en vestir colores neutros y mantener una paciencia que no afecte la tolerancia de la fauna.

“La experiencia transformadora en este territorio de sensaciones prescinde de los prejuicios y valora la pausa, convirtiendo la guía del oído y el olfato en herramientas esenciales cuando se cierran los ojos”, expuso Alcántara.

Al resumir su vivencia en la selva, donde incluso el silencio emite un sonido, el artista descartó las imágenes de puestas de sol tradicionales o delfines saltando en el río. El recuerdo que permaneció grabado en su memoria correspondió a su hija Maga, de 11 años, sentada observando el atardecer desde la embarcación mientras le señalaba elementos para fotografiar.


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