Por Redacción PortalCruceros
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La atmósfera de hazañas imposibles, propia de los Juegos Olímpicos de Invierno, encuentra ahora un escenario inesperado fuera de los estadios y las estaciones de esquí, pues Virgin Voyages está presentando cruceros que buscan canalizar esa mentalidad de medalla de oro a bordo de barcos exclusivos para adultos que navegan entre glaciares de Alaska y costas volcánicas en Islandia.
La experiencia de perseguir los elementos en climas fríos se basa en el dominio de la naturaleza, tal como ocurre en la alta competición. En Alaska, los itinerarios incluyen Juneau, Icy Strait Point y Ketchikan, donde imponentes glaciares, avistamientos de ballenas y fiordos brumosos transforman cada excursión en una ceremonia de apertura diseñada por el entorno.
Por su parte, el espectáculo en Islandia ofrece campos de lava nevados, cascadas estruendosas y lagunas geotérmicas que resguardan del frío. En estos destinos, la medalla de oro llega a tierra a través de caminatas por glaciares, baños en spas naturales y el desafío de participar activamente en paisajes que exigen rendimiento y estilo.
El espíritu competitivo no se limita a las excursiones, sino que se traslada al mar mediante instalaciones que permiten entrenar y jugar de forma continua. En espacios como el Training Camp, un gimnasio al aire libre, los viajeros realizan sesiones de fuerza con vistas al océano, o participan en clases de alta intensidad y yoga al amanecer mientras el horizonte brilla con tonos gélidos.
La rivalidad lúdica también tiene su espacio en actividades de equipo como trivias y juegos de arcade, donde la energía de la exploración agreste se transforma en una competencia amistosa que premia a los más atrevidos.
Como en cualquier disciplina de élite, la recuperación es el pilar donde se construye la grandeza. Tras jornadas de exploración por terrenos volcánicos, los protocolos post-aventura se centran en el Redemption Spa, que ofrece suites termales, hammams de mármol y masajes de tejido profundo.
Estos rituales de recuperación, basados en la terapia de contraste entre frío y calor, están diseñados para transformar el agotamiento en una renovación total, permitiendo que el frío exterior resalte la calidez de los tratamientos restauradores que preparan al viajero para nuevos retos.
La culminación de la jornada se asemeja a una ceremonia de clausura, pero gastronómica, donde la celebración tras conquistar glaciares se vuelve una prioridad. La oferta a bordo elimina los bufés y horarios asignados, apostando por más de 20 opciones culinarias que incluyen pasta artesanal, barbacoa coreana y mariscos frescos que reflejan la cocina local de las regiones visitadas.
Estas cenas acogedoras a la luz de las velas y los servicios de restaurantes disponibles las 24 horas funcionan como el combustible necesario para quienes buscan vivir con la intensidad de un campeón.
Finalmente, la majestuosidad de los paisajes tallados por el hielo y el fuego genera escenarios naturales que parecen míticos. Los horizontes de azul glaciar en Alaska y los contrastes de arena negra en Islandia crean un dramatismo visual que inspira asombro durante los días de navegación.
“Esta reinvención de la mentalidad de los juegos invernales sugiere que la audacia y el fuego en el pecho no deben limitarse a una temporada, invitando a los navegantes a buscar su propio momento de oro entre lagunas humeantes y vistas de glaciares desde el balcón”, señalan desde Virgin Voyages.





