Ponant Explorations propone 10 mejores sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco para visitar en crucero

Por Redacción PortalCruceros

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Ponant Explorations

La protección de los tesoros naturales y culturales de valor excepcional para la humanidad es la esencia de la designación de Patrimonio Mundial de la Unesco. Ponant Explorations seleccionó 10 sitios extraordinarios para ser visitados en el próximo crucero.

El primero está en ártico de Groenlandia. Es el fiordo de hielo de Ilulissat, en la bahía de Disko, a 250 kilómetros al norte del círculo polar, una inmensa colada de hielo procedente del casquete polar que se precipita sobre el helado fiordo de Ilulissat. Enormes icebergs se desprenden con un estruendoso rugido antes de deslizarse plácidamente sobre el agua.

Otro destino es la laguna glaciar de Jökulsárlón, en Islandia, en el Parque Nacional Vatnajökull, una de las maravillas naturales más fotografiables del país. Innumerables icebergs desprendidos del glaciar son esculpidos por las olas y luego arrastrados hasta la orilla de arena negra, donde brillan como miles de diamantes.

En Noruega, en tanto, está el Fiordo de Geiranger, declarado Patrimonio de la Humanidad junto con el vecino fiordo de Naerøy. Es uno de los más largos y profundos del mundo. Sus escarpados acantilados, surcados por cascadas que se precipitan desde alturas de hasta 1.500 metros y coronados por densos bosques de coníferas, crean uno de los paisajes naturales más emblemáticos.

En Canadá, por su parte, se incluyó a L’Anse aux Meadows, un extraordinario yacimiento arqueológico en la isla de Terranova, que conserva los restos de un asentamiento vikingo del siglo XI, con casas de turba y una fragua. La evidencia arqueológica demuestra que el descubrimiento de América por estos exploradores nórdicos no es una leyenda.

El quinto destino destacado por Ponant Explorations es el Parque Nacional del Darién, en Panamá, combina paisajes naturales excepcionales con un rico patrimonio cultural. Estos paisajes, de gran diversidad, que incluyen playas, manglares, selvas tropicales y montañas, son, de hecho, las tierras ancestrales de las comunidades Emberá, Wounaan y Kuna, que aún las habitan.

En Grecia, en tanto, está el antiguo yacimiento de Delfos. El santuario de Apolo, majestuosamente situado en las laderas del monte Parnaso, era conocido como el “ombligo del mundo”. Sus templos, terrazas y teatro aún conservan su aura atemporal, aunque la voz del Oráculo se haya silenciado hace mucho tiempo.

En el Sudeste asiático, en Japón, el Santuario Itsukushima es conocido como la composición perfecta de un maestro pintor. Encarna la unión armoniosa entre la naturaleza y la creatividad humana. Contemplar su emblemática puerta torii emergiendo del mar con el imponente paisaje montañoso de fondo es una experiencia inolvidable.

Las Islas Marquesas, en la Polinesia Francesa, son volcánicas y exuberantes, emergen como un oasis en el corazón del Pacífico, famosas por su biodiversidad terrestre y marina, así como por sus sagrados sitios arqueológicos. Los cálidos y hospitalarios habitantes están dedicados a preservar su antigua herencia polinesia.

Las dunas del Mar de Arena de Namib, en África, exhiben una extraordinaria gama de colores y texturas, constantemente remodeladas por el viento. La humedad que llega tierra adentro desde el Atlántico sustenta una notable diversidad de plantas y animales endémicos en uno de los desiertos costeros más áridos del mundo.

Finalmente, la Ciudad Vieja, en Cabo Verde, en el sur de la isla de Santiago, es el centro histórico de Ribeira Grande, donde se atestiguan siglos de intercambios entre Europa, África y América. Fue el primer asentamiento colonial europeo establecido en los trópicos cuando se fundó a finales del siglo XV, y la cuna de una rica cultura criolla moldeada por diversas influencias.


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