Socios de CLIA reducen dependencia de agua dulce de los puertos

Por Redacción PortalCruceros

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CLIA

Una de las muchas formas en que Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA) apoyan los destinos que visitan es reduciendo su dependencia de los recursos locales de agua dulce. Hoy en día, 98,2% de los barcos de la flota global de miembros pueden producir la mayor parte a bordo, ayudando a aliviar la demanda en los puertos.

Las compañías socias cumplen e incluso superan los estrictos requisitos de los convenios internacionales, así como las normativas regionales y nacionales. CLIA también participa activamente en la revisión y actualización de los convenios internacionales aplicables que regulan la gestión y el tratamiento de diversos tipos de residuos.

A octubre de 2025, 82,4% de la flota mundial de CLIA (234 buques) cuenta con Sistemas Avanzados de Tratamiento de Aguas Residuales (AWTS), que ofrecen un tratamiento terciario para convertir las residuales domésticas (como las procedentes de inodoros y áreas médicas) en efluentes tratados que cumplen o superan incluso las normas de descarga más estrictas. Los miembros no vierten líquidos sin tratar en ningún punto del mar a nivel mundial durante sus operaciones normales.

Con el paso de los años, las tecnologías avanzadas de tratamiento de residuos se vuelven aún más sofisticadas y eficaces. Más de un tercio de la flota mundial de cruceros miembros de CLIA cumple o supera los estándares de aguas residuales más estrictos del Área Especial del Mar Báltico, que se encuentran entre las regulaciones más rigurosas del mundo.

Los sistemas avanzados de tratamiento y otras tecnologías y prácticas de gestión de residuos siguen impulsando la innovación en la industria de los cruceros, lo que da como resultado barcos más ecológicos que nunca, capaces incluso de tratar y reutilizar sus propios subproductos para generar energía, reducir los residuos y proteger nuestros océanos al mismo tiempo.

Las prácticas a bordo incluyen la gestión del agua de sentina, de lastre y las grises. Si bien no están reguladas por convenios internacionales, las compañías de cruceros miembros de CLIA se comprometen, como condición para ser miembros, a descargarlas únicamente cuando el barco esté en navegación y a una distancia no inferior a cuatro millas náuticas de la costa más cercana.

Estos barcos también se centran en la conservación del elemento. Las medidas a bordo de los cruceros incluyen minimizar el consumo, recuperarla y reutilizarla para fines no potables (no para beber), utilizar equipos y dispositivos de ahorro, implementar sistemas y procesos de recuperación del elemento, y capacitar y educar a la tripulación para que conserve el agua; por ejemplo, cerrando los grifos y las válvulas cuando no se utilicen.

Los cruceros están diseñados para aprovechar al máximo el agua que se consume. Los elementos que no requieren del tipo potable a bordo, como los inodoros y las mangueras para lavar las cubiertas, utilizan la condensación reciclada de los sistemas de aire acondicionado y refrigeración del barco. Las duchas de bajo consumo y los inodoros de vacío ayudan a reducir la demanda y, por consiguiente, la cantidad de aguas residuales.

La mayoría de los buques de la flota mundial miembro de CLIA (98,2%) pueden producir a bordo la mayor parte del agua dulce que necesitan, lo que reduce la carga que supone para los puertos de escala. Casi todos los buques, por ejemplo, tienen desalinizadores a bordo. Estos sistemas extraen el líquido de mar y la convierten en potable mediante ósmosis inversa, aireación o evaporación por vapor.

Mediante tecnologías y prácticas a bordo, los cruceros gestionan y tratan de forma eficiente y eficaz el agua procedente de diversas fuentes, consolidando así su liderazgo en sostenibilidad en el sector de los viajes y el turismo a nivel mundial.


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