Por Redacción PortalCruceros
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En las inmediaciones de Iquitos, Perú, surge un proyecto agrícola que desafía las convenciones de la agricultura permanente, La Huerta Delfín, una chacra estacional ubicada en una pequeña isla del Amazonas que florece únicamente durante los meses de vaciante, antes de ser devorado nuevamente por el caudal del río. Este jardín está vinculado a la cadena de cruceros de lujo Delfin Amazon Cruises y a su restaurante flotante Al Frío y Al Fuego.
Cada año, entre junio y julio, cuando las aguas retroceden, se siembran las tierras fértiles que deja el río. Para noviembre, con el retorno de las lluvias, el suelo vuelve a descansar bajo el agua. Esta dinámica no busca luchar contra el ecosistema, sino aprovechar un espacio destinado a desaparecer para convertirlo, por una breve temporada, en una despensa viva.
Bajo los estándares de la asociación Relais & Châteaux, el proyecto ha logrado suministrar cerca de 25% de los vegetales y frutas regionales utilizados en las cocinas de la firma. La producción incluye ingredientes nativos como ají dulce, camu camu, sacha culantro y cacao, que llegan a la mesa sin apenas intermediarios.
Más allá de la escala logística, el valor reside en la frescura y la conexión con el origen. Platos emblemáticos, como el paiche en hojas de bijao o los sorbetes de camu camu, se convierten en un diálogo entre la biodiversidad de la zona y la creatividad culinaria, garantizando una trazabilidad absoluta de los insumos en un entorno donde las cadenas de suministro industriales suelen ser la norma.
El sistema de La Huerta Delfín se integra en un esquema de economía circular. Los residuos orgánicos generados en las embarcaciones y el restaurante se transforman en compost, nutriendo el mismo suelo que luego alimentará a los huéspedes. Este ciclo cierra una brecha de sostenibilidad que es crítica en ecosistemas tan frágiles como la selva peruana.
Además de su función productiva, el espacio opera como un aula abierta. Los viajeros y las comunidades locales participan en recorridos donde descubren los usos medicinales y culinarios de las plantas amazónicas. “Es, en esencia, una lección de humildad frente a la naturaleza: un proyecto que enseña que la regeneración también puede ser efímera y que el respeto por los ciclos naturales es, hoy en día, la verdadera definición de exclusividad en el turismo de lujo”, explican desde Delfin Amazon Cruises.






